Ciudad del Rajastan enclavada en el desierto de Thar, es una ciudad que tuvo gran importancia en la ruta de la seda.
La ciudad se formó dentro de una fortaleza en el siglo XII, y hasta el XVII, toda la población vivía en su interior.
Actualmente es una de las pocas fortalezas habitadas en el mundo de forma continuada.
Dentro se encuentra el Palacio Real, 7 templos jainistas y 2 induistas.
El recinto está lleno de tiendas de todo tipo de artesanías, regalos, ropa y recuerdos.
Es conocida como «la Ciudad Dorada», por el color amarillo de la arena utiliza en el revestimiento de todas sus construcciones.
Debido a su situación, desde mediados de marzo la temperatura va en ascenso hasta el mes de Junio que puede llegar a 47 grados.
27 y 28 de marzo hemos tenido durante varias horas 39 grados con una humedad de solo el 20 por ciento. Al respirar notas que casi te quema el aire.
La temperatura no nos ha impedido ver una fantástica arquitectura en sus fachadas y en el Interior de los templos jainistas.














Los templos jainistas destacan por sus columnas esculpidas , y en alguno de ellos por sus cientos de ídolos repetidos con tamaños diversos.
La entrada para ver todos los templos tiene un coste de 250 rupias para extranjeros.














Fuera del recinto amurallado se encuentran los «Haveli», antiguas casas de ricos comerciantes y gobernantes.
Destacan por su arquitectura:
Natmal Ji Ki, donde viven sus propietario, la planta baja es una tienda de artesanía y recuerdos, siendo la entrada libre.




Salin Sing Ki, destaca por una parte de su fachada.


Finalmente está Patwon Ki, que es un conjunto de varias casas unidas.
Además de su arquitectura, nos encontramos que está totalmente decorado y amueblado.
La entrada para extranjeros es de 300 rupias.












Cerca de la ciudad está el lago artificial Gadisar, donde acuden principalmente indios a recorrerlo en bote, a sentarse en la orilla, y a ver un espectáculo de agua, luz y sonido al anochecer.





En la fortaleza nos encontramos también bastantes hoteles -restaurantes con terraza desde donde tenemos amplias vistas.

Y en todas las calles como en el resto de todo el pais, las verdades dueñas y señoras

Terminamos nuestra estancia en Jaisalmer recibiendo un auténtico masaje ayurvédico que nos ha dejado relajados y aceitados.
Magníficos palacios y la fortaleza impresionante. Un abrazo.
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Juan…buen trabajo!!!
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Este sitio, se ve especial…seguid disfrutando
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