Un viaje desde Trichy en autobús a Bangalore durante 8 horas, y desde aquí en otro autobús durante 3 horas, llegamos a la ciudad de Mysore, ciudad del estado de Karnataka, donde el idioma que se habla es el Canarés.
Está ciudad fue la capital del reino de Mysore desde 1399 a 1974.
La principal atracción es su inmenso Palacio que se terminó de construir en 1912, aunque fue ampliado en 1940.
La entrada cuesta 100 rupias (1,20€), y hay que dejar el calzado a la entrada.
Antes de entrar al Palacio lo mejor es pasear por sus jardines y poder contemplar su fachada principal.





En el interior nos encontramos pinturas en sus paredes con escenas de la época colonial




Llegamos a una gran sala circular



A continuación se entra en una sala en la que hay cuadros de los distintos reyes y sus familias.

Pasada esta sala se entra en una sala rectangular con columnas.





En el recorrido nos encontramos un patio

El Palacio se ilumina en su totalidad los domingos por la noche durante 1 hora

El Palacio nos muestra la riqueza en la que vivían los reyes de Mysore incluso durante el gobierno del Imperio Británico.
No cabe la menor duda que las riquezas de este país se las repartieron entre los británicos y los Marajá, mientras gran parte de los ciudadanos vivían en la miseria.

Hay otro palacio , el Jaganmohan, convertido en una importante galería de arte con pinturas y antiguedades, entre ellas una interesante colección de instrumentos musicales.
Por desgracia las fotos están prohibidas, excepto el edificio exterior

Las ciudad tiene también destacados edificios de la época colonial

Una parte importante para conocer una ciudad y su vida es visitar sus mercados.
Hay que decir que las ciudades de India son todo un mercado . Sus calles y callejones están llenos de tiendas, lugares para comer, sastres , escribientes a máquina, lo que nos podamos imaginar ,

y por supuesto, vacas

Pero dónde mejor se ve la vida es en el mercado Desvaraja situado bastante cerca del Palacio.






Es un mercado principalmente de fruta y flores
Otro punto a visitar en esta ciudad es la colina Chamundi que se encuentra a 13 km en autobús o 5,5 km caminando.
El autobús es el número 201, sale de la estación que está al lado del Palacio, cuesta 40 rupias y tarda unos 35 minutos.
Si eres muy creyente puedes ir andando, teniendo en cuenta que los últimos 1.500 metros , salvando un desnivel de unos 300 metros, tienes que subir 1008 escalones.


Me da la sensación que ellos suben motorizados.
A mitad del camino encontramos un Nandi, dios-toro de piedra.

Y la inseparable compañía de tranquilos monos, con los que hay que tener un poco de cuidado.

Parece que se llevan bien con los shadus porque les dan comida.

Un Shadu es alguien que sigue el camino de la penitencia y austeridad para alcanzar la felicidad . Han abandonado a la familia, se dedican a peregrinar y a meditar .
A la llegada de la cima nos recibe un imponente guardian.

El templo dedicado a la diosa Chamundi destaca por su torre (gopuram) de 40 metros de altura y 7 pisos.


El interior es un espacio reducido donde hay una escultura de la diosa, cubierta de oro y custodiada por 2 monjes. No pueden acceder no hinduistas.
Siguiendo visitando sitios de interés, nos encontramos con la Catedral de santa Filomena.
Construida en el siglo XIX, en estilo neogótico.


Y para finalizar nuestra estancia de 3 días en Mysore nos acercamos a ver la mezquita principal. Masjid E Azam .
El número de musulmanes en India se estima en unos 250 millones , pudiendo ser el país del mundo con mayor número.
Nos ha llamado la atención el elevado número de mujeres con vestimenta negra , totalmente tapadas, dejando al descubierto únicamente los ojos.


K diferencia de pais, uno inmensamente rico y a la vez extremadamente pobre.
Me está encantando el blog. Espero todos los días a k publiquéis.
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Está bien que mandéis fotos vuestras, así además de ser pruebas 😝, vemos que seguís bien.
No parece que tengáis mucha competencia de turistas en los lugares que visitáis, supongo que no es época y que sólo algunos privilegiados viajáis ahora
Los mercados en Asia son increíbles, un fiesta para los sentidos
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